Nuevos estudios rechazan la hipótesis de que los edulcorantes bajos en calorías puedan afectar al funcionamiento intestinal o provocar un aumento de peso

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Aplicar algunos cambios pequeños y realistas en su alimentación y hábitos, por ejemplo, sustituir el azúcar por edulcorantes bajos en calorías en alimentos y bebidas, es una manera inteligente de trabajar para revertir el aumento de peso de las vacaciones. Sin embargo, en cualquier momento podrá leer noticias con titulares sensacionalistas sobre los edulcorantes bajos en calorías que pueden hacerle reflexionar –como la posibilidad de que influyan en las hormonas intestinales implicadas en el control del apetito o provocar de otro modo el hambre y el aumento de peso en las personas. Por supuesto, esto dará qué pensar. La verdad es, sin embargo, que una exhaustiva investigación al respecto muestra que los edulcorantes bajos en calorías como el aspartamo, la sucralosa y el acesulfamo-K, ciertamente no provocan ni pueden provocar un aumento de peso. Por el contrario, la investigación muestra que, cuando se utiliza en lugar del azúcar como parte de una estrategia sensata del control, los edulcorantes bajos en calorías pueden ayudar a las personas a reducir su ingesta de energía y ser una herramienta útil para la pérdida de peso1. Recientemente, tres nuevos e importantes artículos añadían más evidencias a la investigación que rechaza la hipótesis de que los edulcorantes bajos en calorías puedan afectar al funcionamiento intestinal (incluyendo la secreción de hormonas que participan en el control del apetito) o provocar el aumento de peso.

El buen sabor determina lo que elegimos para comer, pero no la cantidad que comemos a largo plazo

En un estudio muy importante, Tordoff y sus colegas investigaron específicamente los efectos del “buen sabor (incluido el dulce)” a la hora de dirigir el exceso de ingesta y el aumento de peso.2 Se añadió sucralosa y/o grasa a una comida normal de ratón resultando ser la dieta más preferida por los ratones. Los ratones fueron alimentados con esta dieta o régimen alimentario respectivo (con o sin grasas y/o sucralosa añadidas) durante 6 semanas. El estudio no mostró ningún aumento del peso corporal o gordura, en comparación con el control respectivo en el que la dieta contenía sucralosa. El estudio fue dirigido en el Centro Monell, un centro de investigación sin ánimo de lucro que se centra en “comprender los mecanismos y las funciones del sabor y el olor” y definir “la amplia significación de estos sentidos en la salud y la enfermedad del ser humano”. Los autores concluían que, “el buen gusto puede ser utilizado para atraer al consumidor a los alimentos con escasos nutrientes sin preocuparse por la influencia negativa que tendrán en el peso corporal.” En un comunicado de prensa3 publicado por el Centro Monell Center, el Dr. Tordoff comentaba también de la investigación sobre el gusto y el aumento de peso: “La mayoría de las personas creen que los alimentos que saben bien producen obesidad, pero este no es el caso. El buen sabor determina nuestra elección de los alimentos, pero no la cantidad que comemos a largo plazo”.

Conclusiones de grupo de Swithers no confirmadas en un nuevo estudio que muestra que los edulcorantes bajos en calorías no provocan un aumento de peso

Este documento también muy importante, publicado a principios de 2016 en Appetite4, por investigadores de la Universidad de Sídney, Australia, describe los resultados de experimentos en ratas con un diseño similar al usado por Swithers y Davidson5 (2008). El estudio pretendía probar la hipótesis expresada por Swithers y Davidson en su primera investigación que establecía que los edulcorantes bajos en calorías aceleran el aumento de peso corporal por la disrupción de las asociaciones entre dulzor-energía. Frente a las conclusiones alcanzadas por Swithers y Davidson basándose en su investigación inicial, estos estudios nuevos más directos, descubrieron que la sacarina ni provoca aumento de peso ni aumenta la bolsa de grasa en ratas. Antes de la exposición a la sacarina tampoco producían una compensación de la energía más pobre, ni provocaban aumento de la ingesta energética. Además, los autores destacaban que “nuestros resultados indican que los efectos de la glucosa fueron más dañinos que los de la sacarina en términos de aumento de peso y masa grasa. Este resultado se enfrenta a las conclusiones del grupo de Swithers y otros, pero concuerda con la mayoría de las investigaciones en animales y personas que sugieren que los efectos de los edulcorantes no nutritivos no son más peligrosos que los de los edulcorantes calóricos”.

Los científicos admiten que los edulcorantes bajos en calorías no influyen en las hormonas intestinales que controlan el apetito

El último de nuestros tres documentos analizados hoy, de Bryant y Mclaughlin, publicado en Physiol Behav. en 20166, es crítico con la evaluación de la hipótesis que establece que los edulcorantes bajos en calorías pueden provocar un aumento de peso o incluso influir en los niveles de glucosa en sangre, afectando de algún modo a las hormonas intestinales u otros mecanismos reguladores del sistema gastrointestinal implicado en el procesamiento de nutrientes. La publicación examina los estudios celulares, animales y clínicos y coloca los resultados de esta investigación en su contexto en relación con el eje intestino-cerebro y su control de ingesta de alimentos.

Los autores concluyen que “los datos actuales en humanos no respaldan el concepto de que el consumo intenso de edulcorantes bajos en calorías pueda influir en la ingesta de alimentos mediante la modulación de los mecanismos homeostáticos gastrointestinales.” Los autores señalan que los datos en humanos proceden en su mayoría de estudios en el corto plazo, lo que puede limitar las conclusiones, pero destacan que “la evidencia continúa carente de efectos [de los edulcorantes bajos en calorías] en el funcionamiento del intestino humano.” En concreto, señalan que la investigación en personas no logra demostrar de manera coherente que la activación del edulcorante bajo en caloría del receptor de sabor suave del intestino pueda siquiera evocar los tipos de efectos evocados por el azúcar en la “motilidad gástrica, las hormonas del intestino o las respuestas apetitivas.”

La siguiente infografía, creada para ilustrar las conclusiones de este examen por Bryant y McLaughlin, presenta los distintos efectos de los azúcares frente a los edulcorantes bajos en calorías en el eje intestino-cerebro de una manera interesante y fácil de entender:

Infographic Low calorie sweeteners Evidence remains lacking for effects on human gut

Puede leer más sobre cada uno de estos estudios, incluyendo resúmenes más detallados de la investigación, visitando la sección de control de peso de la ISA Biblioteca científica. Encontrará el enlace directa a cada uno de estos estudios en la Biblioteca científica siguiendo las referencias siguientes.