La sucralosa es segura y no provoca cáncer: La nueva revisión de las pruebas científicas es consistente con las decisiones regulatorias

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Una nueva revisión sistemática global, publicada en septiembre de 2016 por Berry et al. en “Nutrition and Cancer: An International Journal”, examinó todas las pruebas y los estudios científicos disponibles que verificaban la seguridad y la carcinogenicidad de la sucralosa y confirmó que el consumo de este edulcorante es seguro y no provoca cáncer.

Los expertos que realizaron esta revisión sistemática, titulada “La no carcinogenicidad de la sucralosa: Una revisión de los fundamentos científicos y regulatorios” (“Sucralose non-carcinogenicity: A review of the scientific and regulatory rationale”), concluyeron que “las pruebas científicas confirman que la sucralosa no es carcinogénica y que su consumo es seguro. La sucralosa no ha demostrado actividad carcinogénica ni siquiera cuando los niveles de exposición eran varios órdenes de magnitud superiores a la gama de niveles previstos de ingesta diaria”.

En la revisión de la literatura científica en este ámbito mediante la búsqueda sistemática de estudios disponibles, que incluyó tanto investigaciones independientes como patrocinadas por el sector sobre la seguridad de la sucralosa, los expertos concluyeron que:

  • No existen pruebas científicas de la existencia de problemas químicos o de toxicidad;
  • No se observaron metabolitos en la sucralosa que fueran carcinogénicos;
  • No se observaron cambios en los genes que indicaran efectos generadores de cáncer;
  • Con unas dosis miles de veces superiores a la ingesta máxima diaria prevista en humanos, los estudios sobre toxicidad y sobre carcinogenicidad a largo plazo “no han encontrado pruebas de que la sucralosa presente un potencial carcinogénico”.

Todos los edulcorantes bajos en calorías, con inclusión de la sucralosa, son los ingredientes sujetos a las investigaciones más exhaustivas a nivel mundial; y los estudios científicos confirman de manera consistente su seguridad, tal y como muestra esta revisión sistemática recientemente publicada por Berry et al. Las autoridades regulatorias globalmente reconocidas que han aprobado su uso incluyen: el Comité Conjunto Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA); la “U.S. Food and Drug Administration” (FDA); y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (“European Food Safety Authority”) – EFSA).

De manera específica, la sucralosa ha sido aprobada para su uso como “edulcorante de propósito general en alimentos” por parte de la FDA de Estados Unidos en 1992, y un año más tarde el Comité Científico de la Comisión Europea (2000)3 – actualmente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (“European Food Safety Authority” – EFSA).

De acuerdo con un comunicado de prensa distribuido por “Nutrition and Cancer: An International Journal”, se plantean preocupaciones periódicas sobre cuáles son los componentes de nuestro estilo de vida que afectan a los porcentajes de incidencia del cáncer. El Profesor Dr. Sir Colin Berry, Profesor Emérito de Patología en la Universidad de Londres, y principal autor del estudio, declaró: “Esta última revisión de los estudios sobre la sucralosa debe proporcionar seguridad a las personas que deciden consumir sucralosa, y puede resultar especialmente útil para los científicos y los profesionales de la atención sanitaria, a los que se puede solicitar información sobre la seguridad de los edulcorantes bajos en calorías”.

Se puede acceder a la publicación original de Berry et al. en la página web oficial de “Nutrition and Cancer: An International Journal” a través de haciendo clic aquí.

Si desea más información acerca de la sucralosa, le rogamos descargue la ficha técnica sobre la sucralosa en nuestra página web aquí.

Al proporcionar dulzor sin calorías, los edulcorantes bajos en calorías pueden ser una contribución valiosa a la hora de empoderar a las personas para que realicen elecciones inteligentes sin comprometer el agradable sabor dulce así como de lograr una alimentación y un estilo de vida equilibrados.* El estudio fue financiado por “McNeil Nutritionals”