Bruselas 08 de Julio de 2026: La Asociación Internacional de Edulcorantes toma nota de la publicación una nueva revisión narrativa con metaanálisis de Wang et al., que examina los efectos de los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías sobre la salud cardiometabólica. Estos hallazgos no modifican el conjunto global de la evidencia que respalda el uso de los edulcorantes como alternativas al azúcar y debe interpretarse con cautela, dado el tamaño muy reducido de los efectos observados y varias consideraciones metodológicas importantes.
Las conclusiones de los autores se basan principalmente en aumentos estadísticamente significativos de la insulina en ayunas y de la hemoglobina glucosilada (HbA1C). Sin embargo, el aumento reportado en HbA1C fue apenas del 0.07%, una diferencia que difícilmente puede considerase clínicamente relevante y que encuentra por debajo del nivel generalmente considerado significativo para el manejo glucémico. Además, la insulina en ayudas es un biomarcador sustituto cuya interpretación aislada resulta compleja, especialmente en ausencia de efectos consistentes en otras medidas del metabolismo de la glucosa y de la sensibilidad a la insulina. Todos los demás marcadores de salud cardiometabólica, incluidos la glucosa en sangre, la sensibilidad a la insulina, la presión arterial y el perfil lipídico, no mostraron diferencias significativas entre los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías y el placebo en agua. Asimismo, no se realizó ninguna comparación con azúcares y otros comparadores calóricos
Por otra parte, la evaluación de la evidencia observacional realizada en la revisión no considera adecuadamente importantes fuentes de sesgo, como la causalidad inversa y los efectos derivados de sustituir azúcares por edulcorantes bajos en calorías/sin calorías. Estudios recientes que han tenido en cuenta explícitamente estos factores han encontrado, en general, resultados consistentes con efectos neutros o beneficiosos de los edulcorantes sobre el peso corporal y los resultados cardiometabólicos.
Cabe destacar que la revisión se centro en comparaciones entre los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías y controles no calóricos, como el agua, en lugar de analizar su uso previsto como sustitutos del azúcar. Desde una perspectiva de salud pública, la cuestión más relevante es si reemplazar el azúcar por edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías aporta un beneficio neto para la salud. La evidencia procedente de estudios de sustitución muestra que, como parte de una alimentación y un estilo de vida saludables, los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías pueden utilizarse para apoyar los objetivos de salud pública orientados a reducir el consumo de azúcar y, en última instancia, contribuir al control del peso y de la diabetes, así como a la salud dental.