Los debates públicos sobre los ingredientes alimentarios con frecuencia se presentan a los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías como “naturales” vs “artificiales”. Aunque esta distinción resulta familiar, no refleja la manera que estos ingredientes son evaluados científicamente, regulados o utilizados para apoyar objetivos dietéticos.
La mayoría de los países que evalúan y regulan los edulcorantes no establecen diferencias en función de su naturaleza u origen, ya que el enfoque se centra principalmente en su seguridad y en su principal función técnica, que en este caso es proporcionar dulzor en lugar del azúcar, pero sin las calorías asociadas a esta. Este es caso, por ejemplo, de la Unión Europea y todos sus Estados Miembros1,2, Australia y Nueva Zelanda3, Corea del Sur4 y Canadá5.
De manera similar, a nivel internacional, la Norma General para los Aditivos Alimentarios (GSFA)de la Comisión del Codex Alimentarius no hace ninguna distinción basada en la naturaleza de la sustancia. La GSFA define a los edulcorantes como “un aditivo alimentario (distinto de los azúcares mono o disacáridos) que confieren un sabor dulce a un alimento”. Esta definición se basa exclusivamente en su función tecnológica y no considera el origen del aditivo.
Hasta la fecha, no existe evidencia científica que respalde la distinción arbitraria basada en el origen de estos ingredientes. La creciente complejidad de los métodos de producción y el continuo desarrollo de tecnologías (por ejemplo, la fermentación avanzada y las nuevas técnicas genómicas) también están haciendo que dicha distinción sea cada vez menos relevante en la actualidad.
Evitar distinciones injustificadas entre los edulcorantes
En los debates sobre políticas públicas y en la discusión pública, algunos edulcorantes pueden ser señalados o percibidos de manera negativa con base en percepciones más que en evidencia científica. La ISA ha destacado de manera consistente que cualquier requisito diferenciado o etiquetado negativo para determinadas categorías de edulcorantes debe estar respaldado por evidencia científica sólida y alineado con los principios internacionales establecidos para la evaluación y el etiquetado de los aditivos alimentarios.
El origen de un ingrediente, ya sea fuente natural o un proceso tecnológico controlado, no determina su seguridad, calidad o impacto nutricional. Por lo tanto:
- Las sustancias presentes en la naturaleza no son intrínsicamente más seguras ni más beneficiosas.
- Los ingredientes producidos mediante procesos controlados no son inherentemente menos seguros.
La evaluación científica considera las características propias de la sustancia, incluyendo su composición, metabolismo y niveles de exposición. Las clasificaciones basadas en el origen pueden ocultar estos factores y general confusión innecesaria entre los consumidores.
Los edulcorantes bajos/sin calorías pueden apoyar las estrategias de reducción de azúcar
Los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías se utilizan en alimentos y bebidas para reducir el contenido de azúcar y calorías, manteniendo al mismo tiempo el sabor dulce. Como parte de las estrategias de reformulación de productos, pueden contribuir a los esfuerzos para disminuir el consumo excesivo de azúcar y ayudar a abordar las enfermedades no transmisibles relacionadas.
Por lo tanto, el debate sobre su papel debería centrarse en la seguridad, la exposición al consumo y su posible contribución a una alimentación equilibrada, más que en percepciones simplificadas relacionadas con su origen.