Una entrevista con el Profesor Hugo Laviada-Molina sobre las conclusiones del 1er Foro Científico Latinoamericano sobre edulcorantes bajos en calorías/sin calorías
Con el objetivo de revisar la evidencia científica más reciente sobre la seguridad, los efectos en la salud y el papel de los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías en la reducción del consumo de azúcar, en noviembre de 2025 se celebró en México 1.er Foro Científico Latinoamericano sobre Edulcorantes bajos en calorías/sin calorías, que reunió a 25 expertos científicos de América Latina y de otros países. Las memorias y conclusiones del Foro fueron publicadas en la revista Nutrición Hospitalaria1. Conversamos con el Prof. Hugo Laviada-Molina de la Universidad Marista de Mérida, Yucatán, México, sobre el Foro, los principales hallazgos y conclusiones presentadas en la publicación científica, así como los mensajes clave que los profesionales de salud.
¿Qué motivo la organización del 1er Foro Científico Latinoamericano sobre edulcorantes bajos en calorías/sin calorías y cuáles fueron los principales objetivos que los expertos se propusieron abordar?
En América Latina tenemos varios grupos de investigadores que han realizado distintos estudios sobre los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías desde diversas perspectivas. Era importante contar con un punto de encuentro que nos permitiera, en primer lugar, conocer el trabajo que se está llevando a cabo en países que comparte desafíos similares y una cultura común. En segundo lugar, era importante establecer redes de colaboración para promover el estudio de estos aditivos, al compartir lo que cada investigador de nuestra región puede aportar a los demás.
El Foro revisó un amplio conjunto de evidencias sobre los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías. ¿Cuál diría que fue la principal conclusión científica derivada de las discusiones?
Creo que la conclusión más importante es que los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías no deberían verse simplemente como “buenos o malos”. Sus efectos dependen en gran medida de cómo se utilizan y, especialmente, de qué reemplazan en la dieta.
La evidencia revisada en el Foro indica que los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías aprobados se consideran seguros cuando se consumen dentro los niveles de la ingesta diaria admisible. Desde la perspectiva de salud, la evidencia más sólida proviene de estudios en los que sustituyen al azúcar. Y es precisamente el uso previsto para estos aditivos. En este contexto particularmente cuando las bebidas endulzadas con edulcorantes bajos en calorías/sin calorías reemplazan a las bebidas azucaradas, los ensayos clínicos muestran, en general, efectos neutros o modestamente beneficios sobre el peso corporal y la salud metabólica.
Por lo tanto, quizá el mensaje más sencillo sea que la pregunta no es únicamente sin una persona consume edulcorantes bajos en calorías/sin calorías, sino qué estaría consumiendo en su lugar. No son solución mágica, pero pueden ser una herramienta útil para reducir la ingesta de azúcar y calorías como parte una alimentación saludable en su conjunto.
Uno de los temas claves discutidos fue la diferencia entre los hallazgos de ensayos clínicos aleatorizados (ECAs) y los estudios observacionales. ¿Cómo deberían los profesionales de la salud interpretar estos hallazgos aparentemente contradictorios al evaluar el conjunto de la evidencia sobre los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías?
Esta fue una de las discusiones más interesantes del Foro. A primera vista, la evidencia puede parecer contradictoria. Los ensayos clínicos aleatorizados generalmente muestran efectos neutros o beneficios modestos cuando los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías sustituyen el azúcar, mientras que algunos estudios observacionales han reportado asociaciones con obesidad, diabetes enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, es importante recordar que estos estudios responden a preguntas algo diferentes. En un ensayo clínico aleatorizado, los investigadores comparan activamente una opción contra otra, por ejemplo, sustituir una bebida azucarada por una bebida endulzada con edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías. Esto facilita la evaluación de una relación de causa y efecto.
Los estudios observacionales analizan lo que las personas eligen consumir en la vida real. La dificultad radica en que las personas con un mayor riesgo de obesidad o diabetes pueden ser más propensas a elegir productos dietéticos desde el principio. A esto lo llamamos causalidad inversa: un mayor riesgo para la salud puede conducir a un mayor uso de edulcorantes, en lugar de que los edulcorantes sea la causa de ese mayor riesgo. Es importante destacar que, cuando los estudios observacionales utilizan métodos más sólidos para evitar este sesgo y examinan específicamente la sustitución de bebidas azucaradas por alternativas bajas en calorías/sin calorías, sus resultados se vuelven mucho más consistentes con los hallazgos de los ensayos clínicos.
Por ello, los profesionales de la salud deben considerar el conjunto completo de la evidencia científica, pero también las fortalezas y limitaciones de cada tipo de estudio. No debemos asumir que una asociación observada en una población significa necesariamente que el edulcorante haya causado el resultado observado.
¿Por qué es tan importante reducir la ingesta de azúcares libres en América Latina y que papel pueden desempeñar los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías en los esfuerzos de reducción de azúcar?
Reducir el consumo de azúcares libres es especialmente importante en América Latina porque la ingesta de azúcar sigue siendo elevada, mientras que la región enfrenta una importante carga de obesidad, diabetes tipo 2 y otras enfermedades no transmisibles relacionadas. Los datos discutidos durante el Foro mostraron que una gran proporción de la población latinoamericana consume más azúcares libres de los recomendados. Las bebidas azucaradas son particularmente importantes, porque que constituyen una de las principales fuentes de azúcares añadidos en la región. Las artículo con las conclusiones del Foro señala que alrededor del 70% de la población estudiada en ocho países de América Latina excedía la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de obtener menos del 10% de la energía diaria a partir de azúcares libres.
Los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías pueden desempeñar un papel práctico. Cuando sustituyen al azúcar en alimentos y bebidas, pueden contribuir a reducir la ingesta de azúcar y calorías manteniendo el sabor dulce. Esto puede facilitar y hacer más aceptable la reducción del consumo de azúcar para algunas personas. Pero, una vez más, deben considerarse como una herramienta, no la solución. El agua y los alimentos y bebidas sin endulzar continúan siendo opciones importantes. No obstante, para las personas que consumen regularmente productos azucarados, sustituirlos por alternativas bajas en calorías o sin calorías puede ser un paso útil hacia la reducción del consumo de azúcar como parte de un patrón de alimentación más saludable.
¿Cuáles fueron las principales prioridades de investigación identificadas por el Foro y qué pasos son necesarios para fortalecer la base de evidencia científica y orientar futuras políticas de nutrición en América Latina?
Una de las conclusiones más claras del Foro fue que no simplemente necesitamos “más investigación”, sino investigación de mayor calidad y más relevante, especialmente investigación realizada en América Latina.
Se identificaron varias prioridades. Necesitamos comprender si los diferentes edulcorantes bajos en calorías/sin calorías producen efectos distintos, en lugar de tratarlos como un único grupo. También se requieren mejores estudios sobre el microbiota intestinal, el metabolismo de la glucosa y la salud cardiometabólica, particularmente en personas con prediabetes, diabetes o síndrome metabólico.
Otra prioridad importante es generar evidencia en poblaciones actualmente subrepresentadas, entre ellas niños, adolescentes y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Asimismo, es necesario estudiar los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías tal como se consumen en la práctica, es decir, en mezclas y dentro de alimentos y bebidas reales, y no únicamente como compuestos individuales bajo condiciones experimentales.
Para América Latina en particular, se necesita información mucho más precisa sobre cuánto azúcar y cuántos edulcorantes bajo en calorías/ sin calorías consume realmente la población, así como sobre cómo cambian estos patrones de consumo tras la implementación de políticas como el etiquetado frontal de advertencia y la reformulación de alimentos y bebidas.
Finalmente, el Foro destacó la necesidad de construir una red latinoamericana de investigación. Mediante el intercambio de datos, la armonización de metodologías y el desarrollo de cohortes multicéntricas y ensayos clínicos regionales, los países de América Latina podrían generar evidencia propia de alta calidad, en lugar de depender casi exclusivamente de estudios realizados en Europa y Norteamérica. En última instancia, el objetivo es proporcionar a los responsables de formular políticas públicas y a los profesionales de la salud evidencia que sea no solo científicamente rigurosa, sino también pertinente a las realidades sociales, culturales y nutricionales de América Latina.