Edulcorantes bajos en calorías y salud metabólica: Una evaluación crítica de la literatura

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Noticias científicas del 37º Simposio Internacional sobre Diabetes y Nutrición

 

Aspectos destacados:

  • Pruebas de mayor calidad demuestran que la sustitución intencionada de las calorías del azúcar por los edulcorantes bajos en calorías puede ayudar a mejorar el control del peso corporal y los factores de riesgo cardiometabólico asociados al mismo.
  • Los estudios actuales no establecen una evidencia clara del efecto adverso de los edulcorantes bajos en calorías sobre la microbiota intestinal a las dosis correspondientes al uso por parte de seres humanos. Los informes sobre efectos correlacionados proceden, principalmente, de estudios en animales, donde las dosis probadas son muy superiores a las posibles ingestas esperadas en seres humanos.
  • El gusto por el sabor dulce forma parte de nuestra naturaleza humana, por lo que deberían ofrecerse opciones, como alimentos o bebidas endulzados con edulcorantes bajos en calorías, que ayuden a la gente a reducir su ingesta de azúcares.

El 37th International Symposium on Diabetes and Nutrition – DNSG 2019 (37º Simposio Internacional sobre Diabetes y Nutrición), que es la reunión anual del Grupo de Estudio de la Diabetes y Nutrición (Diabetes and Nutrition Study Group – DNSG) de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (European Association for the Study of Diabetes – EASD), tuvo lugar en Kerkrade, Países Bajos, del 12 al 15 de junio. El Simposio ofreció tres jornadas de interesantes debates entre los científicos más importantes en el campo de la diabetes y la nutrición, y los edulcorantes bajos en calorías no podían faltar en la agenda. Organizaciones de salud de todo el mundo recomiendan una reducción de la ingesta de azúcares para todos los grupos de población, lo que recientemente ha dado lugar a un aumento del interés científico en el papel de los edulcorantes bajos en calorías, y de los productos que los contienen, en la salud metabólica.

Revisión de la totalidad de la evidencia procedente de estudios en seres humanos

En su charla sobre edulcorantes bajos en calorías y salud metabólica, el Dr. John Sievenpiper, Profesor Adjunto de la Universidad de Toronto en Canadá, ofreció una evaluación crítica de la investigación disponible en seres humanos sobre este tema, revisando los resultados de ensayos clínicos controlados y de estudios observacionales. Al evaluar el impacto de los edulcorantes bajos en calorías sobre los resultados de salud metabólica, las conclusiones de los ensayos controlados aleatorizados (ECA) demuestran constantemente que el uso de edulcorantes bajos en calorías como sustitutos de los azúcares, particularmente en bebidas edulcoradas con azúcar, podría ser una estrategia útil para reducir el riesgo cardiometabólico, en especial entre los grandes consumidores(Malik V, 2019). Es de esperar que los efectos pretendidos de los edulcorantes bajos en calorías difieran en función del contenido energético del comparador y, por tanto, los beneficios se demuestran en los estudios en que los edulcorantes bajos en calorías se utilizan para sustituir las calorías procedentes de azúcares, pero no cuando no existe desplazamiento calórico; por ejemplo, cuando se comparan con agua o con placebo (Sievenpiper et al, 2017).

En contraste con los ensayos clínicos, los estudios observacionales arrojan resultados mixtos e inconstantes, considerablemente influidos por problemas metodológicos, que pueden dar lugar a asociaciones con un alto riesgo de causalidad inversa. El uso de mediciones repetidas para evaluar los cambios en la ingesta y los análisis de sustituciones que modelan la pretendida estrategia de sustitución por bebidas bajas en calorías (es decir, la sustitución de bebidas bajas en calorías por bebidas edulcoradas con azúcar) puede superar en cierto modo estas limitaciones metodológicas y aportar asociaciones más coherentes, sólidas y biológicamente plausibles (Khan et al, 2019).

Nuevos estudios: Beneficios de la sustitución prevista de las calorías del azúcar por edulcorantes bajos en calorías

Un nuevo meta-análisis y revisión sistemática de ocho ensayos controlados aleatorizados controlados (ECA) que llevó a cabo el departamento de Ciencias Nutricionales de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toronto, y fue presentado en el 37º Simposio Internacional sobre Diabetes y Nutrición, concluyó que el desplazamiento de las calorías procedentes de bebidas edulcoradas con azúcar (SSB, del inglés) mediante bebidas endulzadas con edulcorantes bajos en calorías da lugar a mejoras en los factores de riesgo cardiometabólico. El análisis demostró mejoras en peso corporal, grasa en hígado, y presión arterial diastólica con la sustitución de SSB con bebidas bajas en calorías, e impacto neutral sobre otros marcadores de riesgo cardiometabólico, como lípidos sanguíneos y respuesta glucémica (McGlynn et al, datos no publicados presentados en el DNSG 2019). Esta conclusión se suma a los resultados de un estudio recientemente publicado por Malik et al, que concluyó que sustituir diariamente 1 ración de SSB por 1 ración de bebida baja en calorías se asociaba a un 5% menos de riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV), y un 4% menos de riesgo de mortalidad en general (Malik et al, 2019). Si se compara con agua, no existe diferencia en el efecto del consumo de bebidas bajas en calorías sobre el peso corporal y el control glucémico, según otro meta-análisis de redes y revisión sistemática que se presentó como breve presentación verbal en la conferencia (McGlynn et al, datos no publicados presentados en el DNSG 2019).

Edulcorantes bajos en calorías y microbiota intestinal: sin evidencia de efectos en seres humanos

En los últimos años, el papel del microbioma intestinal en la salud humana se ha ganado un mayor interés investigador. Sin embargo, cuando se trata de los efectos reportados de los edulcorantes bajos en calorías sobre el intestino, estos proceden principalmente de estudios animales, en que las dosis probadas son muy superiores a las posibles ingestas esperadas por parte de los seres humanos. En su charla en el 37º Simposio Internacional sobre Diabetes y Nutrición, el Dr. Jotham Suez, becario de post-doctorado en el Instituto Weizmann de Ciencia en Israel, presentó estudios sobre animales, publicados en 2014, que apoyaban que los edulcorantes bajos en calorías inducen intolerancia a la glucosa por alterar la microbiota intestinal (Suez et al, 2014). Sus resultados se han criticado en muchos otros trabajos que afirman que no es posible saber si las diferencias entre grupos observadas en las mediciones de microbiota intestinal de estos estudios sobre ratones, son reflejo de cambios en alimentación y/o nutrientes y/o ingesta de fluidos, o cambios relacionados con la presencia de sacarina, que en todo caso se administró a una dosis muy superior a la esperada en ingestas por seres humanos (Magnuson et al, 2016; Lobach et al, 2019). E, importante, los expertos subrayan que existen grandes diferencias entre el perfil del microbioma intestinal de los animales de laboratorio y el de las personas, de modo que trasladar los datos procedentes de estudios animales que comprueban los efectos de dosis extremadamente elevadas de edulcorantes bajos en calorías resulta muy dudoso.

Al presentar su trabajo de investigación con seres humanos, un pequeño experimento clínico en 7 adultos sanos que consumieron 5 mg/kg/día de sacarina durante 1 semana, una dosis equivalente a la Ingesta Diaria Admisible (IDA), el Dr. Suez afirmó que existe una gran disparidad entre los seres humanos respecto a su respuesta glucémica a los edulcorantes (4 respondieron y 3 no), y que las diferencias en el microbioma predicen esta disparidad. No obstante, este pequeño estudio presentaba numerosas e importantes limitaciones, incluida la carencia de un grupo de control y de control de la alimentación habitual, lo que podía ser un factor determinante de las alteraciones microbianas intestinales reportadas, lo que también respalda el hecho de que la composición de la microbiota intestinal de los grupos con y sin respuesta ya era diferente antes del consumo de sacarina. Estos errores de diseño ponen en tela de juicio la relevancia biológica de estas conclusiones.

En general, los estudios actuales no establecen una evidencia clara de efecto adverso alguno de los edulcorantes bajos en calorías sobre la microbiota intestinal a dosis relevantes para el consumo humano. Una revisión reciente concluía que los resultados de los estudios sobre metabolismo y seguridad no muestran evidencias de un mecanismo probable para un efecto clínicamente relevante de los edulcorantes bajos en calorías sobre la microbiota intestinal y que los cambios dietéticos normales, que no tienen relación con edulcorantes bajos en calorías, son, probablemente, el principal motivo para los cambios en el perfil de microbiota intestinal (Lobach et al, 2019).

Orientaciones a futuro

En ciencia nutricional, las recomendaciones deberían basarse en la totalidad de la evidencia actual y tener en cuenta su impacto sobre la calidad general de la alimentación. Cuando se trata de reducir el azúcar, los datos existentes demuestran que, cuando se utilizan edulcorantes bajos en calorías para desplazar a las calorías del azúcar, pueden ser una estrategia útil y aportar los beneficios para la salud que se atribuyen a la sustitución del azúcar. Como el gusto por el sabor dulce forma parte de la naturaleza humana, es importante proporcionar a las personas herramientas útiles que puedan ayudarles a reducir su ingesta total de azúcares, y los edulcorantes bajos en calorías pueden ofrecer dichas opciones con menos azúcar o sin azúcar. Finalmente, el panel de ponentes estuvo de acuerdo en que, para abordar las incertidumbres, son necesarios más estudios clínicos de calidad y a gran escala, y análisis de potenciales estudios de cohortes que gestionen mejor la causalidad inversa.

  1. Khan TA, Malik VS, Sievenpiper JL. Letter by Khan et al Regarding Article, “Artificially Sweetened Beverages and Stroke, Coronary Heart Disease, and All-Cause Mortality in the Women’s Health Initiative”. Stroke 2019; 50(6): e167-e168
  2. Lobach A, Roberts A, Rowland I. Assessing the in vivo data on low/no-calorie sweeteners and the gut microbiota. Food and Chemical Toxicology 2019; 124: 385-399
  3. Magnuson BA, Carakostas MC, Moore NH, Poulos SP, Renwick AG. Biological fate of low-calorie sweeteners. Nutr. Rev. 2016; 74: 670–689
  4. Malik VS. Non-sugar sweeteners and health. BMJ 2019; 364: k5005. doi: 10.1136/bmj.k5005
  5. Malik VS, Li Y, Pan A, De Koning L, Schernhammer E, Willett WC, et al. Long-term consumption of sugar-sweetened and artificially sweetened beverages and risk of mortality in US adults. Circulation. 2019; 139(18): 2113–2125. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.118.037401
  6. McGlynn N, Khan TA, Sievenpiper JL. Systematic review and network meta-analysis of non-caloric sweetened beverages versus water and glycemic control. Abstract – Short oral presentation. 37th International Symposium on Diabetes and Nutrition – DNSG 2019
  7. Sievenpiper JL, Khan TA, Ha V, Viguiliouk E, Auyeung R. The importance of study design in the assessment of nonnutritive sweeteners and cardiometabolic health. CMAJ. 2017; 189: E1424–E1425. doi: 10.1503/cmaj.733381
  8. Suez J, Korem T, Zeevi D, et al. Artificial sweeteners induce glucose intolerance by altering the gut microbiota. Nature 2014; 514 (7521):181–186.