Puntos destacados
- El análisis de tres grandes cohortes prospectivas sugiere que reemplazar bebidas azucaradas con bebidas de dieta o agua puede ayudar a limitar el aumento de peso a largo plazo.
- El aumento en el consumo de bebidas endulzadas bajas en calorías/ sin calorías no se asoció con aumento de peso; por el contrario, se relacionó con un aumento de peso ligeramente menor a lo largo de tiempo.
- Los hallazgos están en línea con la evidencia de ensayos controlados aleatorizados que muestran que reemplazar las bebidas azucaradas con alternativas endulzadas bajas en calorías/ sin calorías puede reducir modestamente la ingesta de energía y el peso corporal
Las bebidas endulzadas bajas en calorías/sin calorías como los refrescos de dieta, se consumen ampliamente como alternativa a las bebidas azucaradas. Sin embargo, su papel en el control de peso ha sido objeto de debate durante mucho tiempo debido a la evidencia contradictoria e inconsistente.
Los ensayos clínicos aleatorizados (ECAs) generalmente muestran reducciones pequeñas pero consistentes en el peso corporal cuando los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías/ sustituyen a los azúcares. En contraste, los estudios observacionales han producido resultados mixtos, algunos reportan asociaciones positivas con el aumento de peso, mientras que otros encuentran asociaciones neutras o incluso protectoras. Estas discrepancias pueden reflejar en parte problemas metodológicos, como la causalidad inversa.1
Un análisis reciente de tres importantes estudios prospectivos de cohorte en EE. UU., que incluyen mediciones repetidas de dieta y peso, aporta nueva evidencia sobre cómo los cambios en el consumo de bebidas se asocian con la variación del peso corporal a largo plazo.2
¿Qué analizó el nuevo estudio?
Los investigadores examinaron cómo los cambios en el consumo de bebidas endulzadas bajas en calorías/ sin calorías, bebidas azucaradas, y agua se asociaban con cambios en peso corporal y el índice de masa corporal (IMC) a lo largo del tiempo.
El estudio analizó datos de tres grandes estudios prospectivos de cohorte en EE. UU.: el Nurses’ Health Study, el Nurses’ Health Study II y el Health Professionals Follow-up Study. Los investigadores siguieron a 143,409 adultos de 26 a 65 años durante un periodo de entre 24 y 32 años, recopilando repetidamente información sobre dieta, estilo de vida y peso corporal. Al rastrear los cambios en el consumo de bebidas y el peso dentro de cada persona cada cuatro años, los investigadores buscaban capturar una imagen más realista del cambio de peso a largo plazo que los estudios que se basan únicamente en los hábitos iniciales.
Hallazgos clave
En general, las personas tienden a aumentar de peso con el tiempo. En promedio, los participantes aumentaron 1.3 kg cada cuatro años. Sin embargo, un mayor consumo de bebidas endulzadas bajas en calorías/ sin calorías se asoció con un menor incremento de peso a lo largo del tiempo. En concreto, aumentar en tres porciones por semana la ingesta de bebidas de dieta se relacionó con un cambio neto de peso de aproximadamente –0.18 kg en un periodo de cuatro años. Se observaron patrones similares para el IMC. El análisis de mediación mostró que esta asociación se explicaba parcialmente por una reducción en la ingesta de energía proveniente de las bebidas azucaradas.
Cuando los participantes sustituyeron las bebidas azucaradas por bebidas de dieta o agua, la asociación con el cambio de peso fue mucho mayor. Reemplazar tres porciones por semana de bebidas azucaradas con la cantidad equivalente de bebidas de dieta se asoció con 1.39 kg menos de aumento de peso en cuatro años. Se observó un efecto similar cuando las bebidas azucaradas fueron reemplazadas por agua, mientras que sustituir bebidas bajas en calorías/ sin calorías por agua se asoció con un resultado ligeramente favorable, aunque la diferencia fue pequeña. En conjunto, los resultados mostraron de manera que reducir la ingesta de bebidas azucaradas fue un factor clave, independientemente de si se reemplazaban por bebidas de dieta o por agua.
Las asociaciones fueron más fuertes entre personas con sobrepeso u obesidad y aquellas con mayor consumo de bebidas azucaradas, lo que sugiere que reemplazar las bebidas azucaradas por bebidas de dieta o agua puede ser particularmente beneficioso para individuos con mayor riesgo de aumento de peso y para quienes consumen mayores cantidades de bebidas azucaradas
¿Por qué estos hallazgos son importantes?
Reducir el consumo excesivo de azúcar es una recomendación de salud pública, y por ello, identificar alternativas realistas que las personas estén dispuestas a adoptar es una cuestión clave de salud pública.
Este estudio sugiere que las bebidas de dieta pueden servir como un sustituto transicional útil para quienes intentan reducir su consumo de bebidas azucaradas. Aunque las diferencias de peso asociadas únicamente a un mayor consumo de bebidas de dieta fueron pequeñas, reemplazar las bebidas azucaradas por bebidas de dieta se asoció con reducciones significativas en el aumento de peso, especialmente en individuos con sobrepeso u obesidad. ²
Poniendo los hallazgos en contexto
Los hallazgos de Espinosa y colegas son particularmente relevantes para las discusiones actuales sobre las guías dietéticas, incluyendo la recomendación de la OMS sobre los edulcorantes sin azúcar.³ En su directriz, la OMS destacó la importancia de estudios que incluyan múltiples evaluaciones secuenciales de la exposición, capaces de reflejar patrones variables de consumo y de reducir la susceptibilidad a la causalidad inversa —por ejemplo, cuando personas que ya están intentando perder peso cambian a bebidas de dieta como estrategia de reducción de azúcar y control del peso.
Al analizar los cambios en el consumo a lo largo del tiempo en lugar de basarse únicamente en la ingesta basal, Espinosa et al. intentan abordar algunas de estas limitaciones. Los hallazgos refutan las afirmaciones de que las bebidas de dieta podrían asociarse con aumento de peso, alineándose más con la evidencia de los ensayos clínicos aleatorizados, que sugiere que reemplazar las bebidas azucaradas con alternativas bajas en calorías/ sin calorías puede ayudar a reducir la ingesta calórica y apoyar el control del peso.²
El nuevo estudio también se basa en una revisión paraguas reciente de metaanálisis de ensayos clínicos y estudios prospectivos de cohorte, que reveló una importante división metodológica: mientras que los análisis simples de cohortes con evaluación de la exposición en el momento basal suelen asociar los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías con mayores riesgos de obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular, los análisis ajustados por sesgo mostraron lo contrario. En particular, cuando los edulcorantes bajos o sin calorías se utilizaron para reemplazar el azúcar y reducir la ingesta total de calorías, se asociaron con menor peso corporal, menos obesidad y menor riesgo cardiometabólico en los análisis ajustados de cohortes.⁴
Mensaje clave
El estudio destaca que reemplazar las bebidas azucaradas por bebidas de dieta o agua se asoció con un menor incremento de peso con el tiempo. Aunque las bebidas de dieta probablemente no sean una solución independiente para el control del peso, pueden servir como una alternativa práctica para quienes buscan reducir su consumo de azúcar.