Puntos clave:
- La base de la evidencia sobre los edulcorantes bajos en calorías/ sin calorías ha evolucionado considerablemente desde la guía de OMS, con nuevos hallazgos consistentes entre ensayos clínicos y estudios de cohortes ajustados por sesgo.
- Ensayos clínicos grandes y de largo plazo aportan más evidencia sobre que los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías pueden contribuir al control de peso a largo plazo
- Los análisis de cohortes prospectivas ajustados por sesgo no respaldan asociaciones entre los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías y un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 o enfermedades cardiometabólicas, en concordancia con los resultados de los ensayos clínicos
En 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una guía sobre los edulcorantes sin azúcar en la que recomendaba no utilizarlos para el control de peso ni para la prevención de enfermedades transmisibles.1 El Grupo Asesor de Expertos en Orientación Nutricional de la OMS (NUGAG, por sus siglas en inglés) emitió una recomendación condicional (débil), señalando la incertidumbre sobre los beneficios a largo plazo para la salud, basada en evidencia de muy baja a baja certeza, derivada principalmente de estudios observacionales. Tres años después, un creciente cuerpo de investigación ha modificado el panorama de la evidencia que sustentaba la guía de la OMS.2-7
El balance de la evidencia sobre los edulcorantes ha cambiado desde la guía de OMS
Al traducir la evidencia en recomendaciones, el grupo NUGAG de la OMS concluyó que, aunque se observaban beneficios a corto plazo del uso de edulcorantes bajos/sin calorías en el control del peso en ensayos controlados aleatorizados (ECA), la falta de evidencia sobre beneficios a largo plazo y la posibilidad de efectos adversos a largo plazo, basados en datos epidemiológicos, contrarrestaban cualquier beneficio potencial a corto plazo.1 Sin embargo, investigaciones posteriores han puesto en duda ambos aspectos de esta conclusión.2,3
En primer lugar, respecto a la aparente falta de evidencia sobre los beneficios a largo plazo en el control del peso, nuevos ECAs a gran escala y larga duración han reforzado la base de la evidencia, mostrando de manera consistente que el uso de alimentos y bebidas con edulcorantes bajos en calorías /sin calorías en sustitución de alternativas azucaradas puede ayudar en el manejo del peso.2 En estos estudios, las personas con sobrepeso y obesidad que incorporaron productos con edulcorantes bajos en calorías/sin calorías en su dieta durante hasta un año lograron una mayor pérdida de peso y tuvieron más éxito en mantener esa pérdida, en comparación con aquellos que siguieron dietas sin edulcorantes.4,5 Hallazgos similares también se han reportado en un ensayo de seis meses en personas con diabetes.6 Es importante destacar que no se observaron efectos cardiometabólicos adversos con el uso prolongado de edulcorantes en ninguno de estos ensayos, lo que respalda las conclusiones de las autoridades de seguridad alimentaria de que los edulcorantes bajos/sin calorías aprobados son seguros cuando se consumen dentro de la Ingesta Diaria Admisible (IDA).4-6 Estos resultados son consistentes con múltiples revisiones sistemáticas y metaanálisis de ECAs que muestran que sustituir azúcares por edulcorantes bajos/sin calorías reduce la ingesta energética, favorece el control del peso a lo largo del tiempo y no afecta los marcadores de riesgo cardiometabólico.8-14
En segundo lugar, investigaciones recientes han cuestionado las preocupaciones sobre posibles efectos adversos a largo plazo de los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías, incluidos mayores riesgos de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiometabólicas, que se derivaban de estudios de cohortes prospectivas que formaban parte de la base de evidencia de la OMS. Una amplia revisión paraguas de metaanálisis tanto de ECAs como de estudios de cohortes prospectivas identificó una diferencia metodológica sustancial entre los tipos de estudios observacionales.3
Mientras que los análisis basados en una única evaluación dietética basal suelen reportar asociaciones entre el consumo de edulcorantes bajos en calorías /sin calorías y un mayor riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, los análisis ajustados por sesgo provenientes de cohortes prospectivas que utilizan evaluaciones dietéticas repetidas a lo largo del tiempo mostraron el patrón opuesto y fueron consistentes con la evidencia de los ensayos clínicos. Específicamente, cuando los edulcorantes bajos en calorías/sin calorías se utilizan para sustituir el azúcar, se asocian con reducciones en el peso corporal, la grasa corporal y la ingesta energética en ensayos clínicos aleatorizados, y con menores riesgos de obesidad, enfermedad coronaria, mortalidad cardiovascular y mortalidad por todas las causas en análisis de cohortes ajustados por sesgo.3
Estos hallazgos se han visto reforzados por un análisis reciente de tres grandes estudios de cohortes prospectivas con hasta 32 años de seguimiento, realizado por investigadores de la Universidad de Harvard, que encontró que el aumento en el consumo de bebidas con edulcorantes bajos en calorías/sin calorías no se asoció con aumento de peso y, de hecho, se vinculó con una menor ganancia de peso a lo largo del tiempo.7 Dado que los adultos tienden a aumentar de peso gradualmente con la edad, este hallazgo sugiere un posible efecto favorable en el control del peso a largo plazo.
Alineando las futuras guías de salud pública con la evidencia emergente
Tres años después de la publicación de la guía de la OMS, el panorama de la evidencia ha evolucionado considerablemente. Las preocupaciones que sustentaban la recomendación condicional —es decir, la falta de evidencia sobre beneficios a largo plazo y la posibilidad de efectos adversos a largo plazo— no están respaldadas por la investigación más reciente y metodológicamente robusta. En cambio, la evidencia actual indica que sustituir el azúcar por edulcorantes bajos/sin calorías puede apoyar el control del peso a largo plazo y se asocia con resultados de salud favorables.2,3
Al mismo tiempo, reducir el consumo excesivo de azúcares libres sigue siendo una prioridad global de salud pública y cuenta con una sólida recomendación de la OMS.15 Identificar herramientas eficaces para ayudar a las personas a alcanzar este objetivo es fundamental, y la evidencia más reciente refuerza que los edulcorantes bajos/sin calorías pueden ser una de estas herramientas cuando se utilizan como sustitutos del azúcar dentro del contexto de una dieta saludable. A medida que se acumula nueva evidencia de alta calidad, las recomendaciones deberían reevaluarse para asegurar que se mantengan alineadas con la mejor ciencia disponible y respalden estrategias basadas en evidencia para mejorar la salud pública.