Nuestro apetito por lo dulce es complejo y está influenciado por múltiples factores, afirman destacados expertos europeos

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Praga, 8 de mayo de 2015: Nuestro deseo innato por el sabor dulce, nuestra predisposición genética, nuestra preferencia y anhelo por lo dulce, y los posteriores efectos sobre la sensación de saciedad, el apetito y el control del peso fueron solo algunos de los puntos clave planteados por los destacados expertos multidisciplinares en la mesa redonda sobre ”Lo dulce en la vida cotidiana: una revisión científica de nuestro apetito por el sabor dulce y su efecto sobre el control del peso” auspiciada por la Asociación Internacional de Edulcorantes (ISA), como parte de la 22ª Conferencia Europea sobre Obesidad celebrada en Praga. El Dr. Graham Finlayson, Facultad de Psicología, Universidad de Leeds, moderó el debate que reunió a participantes de todo el mundo en los ámbitos de la academia, la ciencia y la atención sanitaria, con una motivación similar de comprender mejor y hacer frente a los elementos desencadenantes de la obesidad, dentro del contexto del actual debate sanitario.

La Dra. France Bellisle, de la Universidad Paris 13, compartió los resultados de su última revisión de la literatura científica sobre el sabor dulce que se extiende a lo largo de 30 años de investigaciones científicas, y explora el sabor dulce en la vida cotidiana, así como la utilidad de los edulcorantes bajos en calorías para las personas preocupadas por el control del peso. “Los resultados científicos sugieren que los edulcorantes bajos en calorías no aumentan el apetito por lo dulce, y que las personas que incluyen edulcorantes bajos en calorías en su alimentación presentan menos probabilidades de llevar a cabo un consumo excesivo de alimentos azucarados”, de acuerdo con la Dra. France Bellisle, la cual añadió también que “existen datos sólidos y convergentes que muestran que el apetito por los productos de sabor dulce se podría reducir en los consumidores de edulcorantes bajos en calorías”.

Presentando algunos resultados clave iniciales de su última investigación colaborativa sobre la respuesta a lo dulce en relación con la demografía y el IMC (Índice de Masa Corporal) realizada en poblaciones similares (británica y finlandesa), el Prof. Hely Tuorila de la Universidad de Helsinki, subrayó que habían observado “claras diferencias de género en la preferencia por los productos dulces en jóvenes adultos entre la población gemela finlandesa”, añadiendo que “las frutas, las bayas y los zumos de fruta naturalmente dulces son muy apreciados por ambos géneros y por todos los grupos de edad, pero no satisfacen el deseo por lo dulce”.

Hablando del tema del sabor dulce dentro del contexto del impacto hedónico y del control sobre la ingesta alimentaria, el Dr. Graham Finlayson subrayó que existen dos acciones separadas, sensorial y nutricional, que se reflejan en nuestra “preferencia” y en nuestro “deseo” por los alimentos dulces. “La relación entre el dulzor y la sensación de saciedad es compleja y depende del tiempo. Globalmente las personas son buenas a la hora de valorar su preferencia por los alimentos dulces, pero no tanto a la hora de conocer su deseo por dichos alimentos dulces”, afirmó el Dr. Graham Finlayson, que añadió: “para algunos individuos (susceptibles de obesidad), la exposición a alimentos calóricos dulces tiene la capacidad de ejercer efectos tras su consumo a través del deseo hedónico de alimentos y el apetito”.

Las conclusiones confirmaron que existen múltiples factores que ejercen una influencia sobre las elecciones de un consumidor por productos de sabor dulce. Existen factores desencadenantes medioambientales, genéticos y psicológicos que juegan un papel clave a la hora de estimular su ingesta, y pueden tener un efecto posterior sobre el control del peso. En un mundo cada vez más exigente, las investigaciones que permitirán a los profesionales de la salud ofrecer una perspectiva más personalizada a la hora de ayudar a las personas a reducir las calorías, las opciones con edulcorantes bajos en calorías pueden ser una contribución útil a la hora de empoderar a las personas para que realicen cambios inteligentes ayudándolas a conseguir un estilo de vida más equilibrado.

Pronto estará disponible en la página web de la ISA una revisión más detallada de esta sesión a la que se puede acceder haciendo clic aquí.