Evidencia frente a teoría en la ciencia de los edulcorantes bajos en calorías

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Las conclusiones prematuras de estudios aislados pueden conducir a hipótesis sesgadas en la ciencia de la nutrición

Cuando se trata de la ciencia de la nutrición, las conclusiones de estudios aislados no pueden generalizarse ni interpretarse como evidencia definitiva. Este es tal vez el mensaje más importante con el que debemos quedarnos del reciente estudio realizado por Park et al. publicado en Cell Metabolism.1 El estudio descubrió que la sucralosa no aumenta el apetito ni la ingesta de alimentos en las moscas de la fruta, lo que contradice las afirmaciones realizadas por Wang et al.2 el pasado mes de julio, basándose en un estudio de diseño similar, pero no idéntico.

El estudio más antiguo de Wang et al. dio paso a grandes titulares en los medios de comunicación que básicamente pregonaban que los resultados mostraban que la sucralosa aumentaba la ingesta de alimentos en las moscas de la fruta, algo que puede preocupar a las personas que intentan perder peso. Los autores del nuevo estudio, Park et al., descubrieron que la investigación anterior podría explicarse sencillamente con el hecho de que las moscas de la fruta obtienen menos alimentos que las de controles. En otras palabras, la explicación más probable es que las moscas solo comían más como consecuencia de un déficit calórico (ayuno), independientemente de la ingestión de sucralosa.

Una gran diferencia entre los dos estudios fue que en el realizado por Park et al., se investiga además qué ocurre cuando se dan alimentos a las moscas de la fruta con una elevada concentración de sucralosa. El nuevo estudio señala que las conclusiones obtenidas de los estudios de investigación individuales pueden no representar siempre una perspectiva general.

La sucralosa reprime la ingesta de alimentos‘ – según el nuevo estudio de Park et al.

Frente a las conclusiones del estudio de Wang et al., el nuevo estudio descubrió que la sucralosa reprime la ingesta de alimentos en las condiciones del mismo. Park et al. demostraron que la ingesta de alimentos resultante durante el periodo de exposición a la sucralosa en ambos estudios fue menor que la de las moscas de control durante el mismo tiempo. Los autores declararon que este nivel de subalimentación podría explicar por qué las moscas tratadas con sucralosa parecían tener hambre y comían más después en comparación con las moscas del control, durante un tiempo limitado, cuando se reincorporaban a la alimentación del control.

Teniendo en cuenta la importancia de los edulcorantes bajos en calorías en la salud mundial, los autores comentan también que es “vital evitar conclusiones prematuras sobre sus beneficios o riesgos potenciales“. Y continúan señalando que sus resultados tampoco respaldan la hipótesis propuesta por Wang et al. que establece que la sucralosa puede ser capaz de activar directamente un estado neurológico que simule el ayuno. En su lugar, Park et al., descubrieron que los comportamientos similares al ayuno observados en las moscas de la fruta tras la ingesta de alimentos con sucralosa “probablemente surgían como consecuencia indirecta de la subalimentación.” En general, Park et al. sugieren que la sobrealimentación tras la exposición a la sucralosa reflejada por Wang et al. es simplemente la “consecuencia del déficit calórico, independientemente de la ingestión de sucralosa.” Los autores señalan además que “nuestros resultados corroboran claramente la idea de que la hiperfagia tras la exposición se debe a la compensación del déficit calórico acumulado durante la exposición a la sucralosa en lugar de a la ingestión de sucralosa per se.

Se pueden leer también los comentarios de la International Sweeteners Association (ISA) sobre el estudio de Wang et al. aquí.

Los edulcorantes bajos en calorías tienen un efecto en el apetito y la ingesta de alimentos: ¿Qué demuestra el corpus colectivo a este respecto?

Un extraordinario corpus de evidencias corrobora que los edulcorantes bajos en calorías no afectan al apetito ni provocan el incremento de la ingesta de alimentos o el aumento de peso en los seres humanos. Esto ha sido confirmado en meta-análisis y revisiones recientemente publicadas en la literatura científica.

En una publicación reciente3Bryant y Mclaughlin (2016) revisaban los resultados de la investigación de los edulcorantes bajos en calorías en relación con su capacidad para alterar las señales del intestino que afectan al apetito y la ingesta de alimentos. Los autores concluían que, si bien ciertos estudios en animales y/o células indicaron la posibilidad de que los edulcorantes bajos en calorías tuvieran un efecto en este sistema de señales, no existen evidencias que justifiquen que los edulcorantes bajos en calorías influyen en la función del intestino humano, incluidas las hormonas intestinales responsables del control del apetito. Las conclusiones de este documento han quedado recogidas en una infografía a la que se puede acceder haciendo clic aquí.

En otra revisión publicada el año pasado4Peters y Beck examinaron los datos de estudios en humanos y concluyeron que existen pruebas clínicas aleatorias (RCT) que muestran cómo esos edulcorantes bajos en calorías pueden ser de utilidad para el control de peso cuando se utilizan como sustitutos del azúcar. Igualmente, una revisión sistemática exhaustiva y el meta-análisis llevados a cabo por Rogers et al.5 concluían que existe una clara evidencia a favor del consumo de edulcorantes bajos en calorías en sustitución del azúcar como ayuda para reducir la ingesta energética relativa y el peso corporal, y ninguna evidencia de los muchos estudios profundos y basados en la intervención realizados en humanos que demuestre que los edulcorantes bajos en calorías aumentan la ingesta de energía.

La ciencia de la nutrición basada en la evidencia engloba la totalidad de las investigaciones

Aunque las conclusiones de los estudios aislados deben tenerse en cuenta, como incida Park et al. en su publicación, no deben generalizarse y considerarse evidencia definitiva para afirmaciones acerca de los edulcorantes bajos en calorías. En general, en la ciencia de la nutrición, incluyendo las investigaciones en edulcorantes bajos en calorías, es esencial evitar conclusiones prematuras que puedan obtenerse de una única investigación y considerar el corpus completo de evidencias. Un abundante corpus de investigaciones bien diseñadas admite que los edulcorantes bajos en calorías pueden ayudar de manera segura a una menor ingesta de azúcar, pudiendo ser una herramienta útil en las estrategias nutricionales para mantener o disminuir el peso corporal.