Reducción de la energía


Publicado: 01 octubre 2016

A lo largo de las últimas décadas, la ciencia y la tecnología alimentarias han ofrecido soluciones innovadoras como los edulcorantes bajos en calorías que ayudan a las personas a disfrutar del sabor dulce sin las calorías. Puesto que el sobrepeso y la obesidad se han convertido en un problema de salud predominante a nivel mundial, la necesidad de reducir nuestra ingesta de energía y de controlar el equilibrio energético resulta esencial, y los edulcorantes bajos en calorías pueden jugar un papel importante.

Los edulcorantes bajos en calorías constituyen una herramienta útil en la reducción y la gestión de la energía, puesto que proporcionan una manera sencilla de reducir la cantidad de calorías en nuestra alimentación sin afectar al placer de disfrutar de los alimentos y las bebidas con sabor dulce. Estos edulcorantes presentan un poder endulzante muy elevado en comparación con los azúcares, por lo que se pueden utilizar en cantidades mínimas para conferir el nivel deseado de dulzor a los alimentos y bebidas, al tiempo que contribuyen con muy poca o ninguna energía al producto final. Los estudios muestran que la sustitución de alimentos y bebidas en la alimentación por versiones dietéticas o “light” que contienen edulcorantes bajos en calorías como parte de un programa equilibrado de control calórico puede generar una reducción global de la ingesta de calorías.

Lo que la ciencia revela

La vasta literatura en este campo se revisa periódicamente y los resultados científicos de estudios humanos, principalmente de los ensayos aleatorios controlados (EAC), respalda que el uso de edulcorantes bajos en calorías puede reducir realmente la ingesta total de energía. Y al contrario, los datos humanos no respaldan la hipótesis de que el sabor dulce sin calorías provoca una compensación de energía.

En 2016, la revisión sistemática y el metaanálisis de Rogers et al concluyó que el conjunto de pruebas científicas indica que el uso de edulcorantes bajos en calorías en lugar de azúcar, en niños y adultos, ocasiona una disminución de la ingesta de energía y del peso corporal, y posiblemente también cuando se compara con el agua. Estos resultados apoyan los resultados anteriores tal y como declaran Mattes y Popkin en una publicación con revisión inter pares de 2009, que concluyó que los ensayos alimentarios a más lago plazo que exploran los efectos de la sustitución de endulzantes nutritivos por edulcorantes bajos en calorías en la alimentación sugiere que la compensación de la energía es incompleta, generando unas reducciones del 5%-15% en la ingesta diaria de energía. De manera similar, otra revisión más antigua de De La Hunty publicada en 2006 concluyó que el uso de edulcorantes bajos en calorías, al contrario que el azúcar, inducía realmente una reducción de la ingesta diaria de energía y facilitaba la pérdida de peso.

En relación con el examen de los efectos agudos de los edulcorantes bajos en calorías sobre la posterior ingesta de energía, una serie de estudios ha mostrado que el cambio de la densidad energética de un alimento no provoca una compensación exacta en la ingesta de energía en posteriores comidas. Por ejemplo, en un estudio de 2010 de Anton et al, los participantes no compensaron con una mayor ingesta de alimentos en su comida o en su cena posteriores cuando consumían precargas más bajas en calorías que contenían estevia o aspartamo en comparación con los casos en los que consumían unas precargas más altas en calorías que contenían sacarosa. En otras palabras, incluso tras una precarga más baja en calorías, el consumo de alimentos en la comida o la cena posteriores no se incrementaba y el consumo de alimentos discrecional no difería entre los dos casos. Otros estudios sugieren que la compensación puede no producirse en períodos de tiempo relativamente prolongados. En una intervención de 10 semanas (Sorensen et al, 2014), el grupo que consumía bebidas y alimentos con edulcorantes bajos en calorías presentó una ingesta de energía inferior en comparación con el grupo que consumía bebidas y alimentos endulzados con sacarosa. De manera similar en niños, el estudio DRINK, un ensayo clínico aleatorio, observó que no se producía “compensación” debido a la ausencia de energía en la bebida con un edulcorante bajo en calorías. (De Ruyter et al 2012)

Referencias

  1. Bellisle F. Intense Sweeteners, Appetite for the Sweet Taste, and Relationship to Weight Management. Curr Obes Rep 2015; 4(1): 106-110
  2. Gibson S, Drewnowski J, Hill A, Raben B, Tuorila H and Windstrom E. Consensus statement on benefits of low calorie sweeteners. Nutrition Bulletin 2014; 39(4): 386-389
  3. Renwick and Molinary Renwick and Molivary. Sweet-taste receptors, low energy sweeteners, glucose absorption and insulin release. Br J Nutr 2010; 104: 1415-1420
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  1. De la Hunty A, et al. A review of the effectiveness of aspartame in helping with weight control. Nutrition Bulletin 2006, 31, 115-128
  2. De Ruyter J, Olthof MR, Seidell JC, Katan MB. A trial of sugar-free or sugar-sweetened beverages and body weight in children. N Engl J Med 2012;367:1397-1406
  3. Mattes RD and Popkin BM. Nonnutritive sweetener consumption in humans: effects on appetite and food intake and their putative mechanisms. Am J Clin Nutr 2009; 89(1):1-14
  4. Rogers PJ et al. Does low-energy sweetener consumption affect energy intake and body weight? A systematic review, including meta-analyses, of the evidence from human and animal studies. Int J Obes (London) 2016 Mar;40(3):381-94.
  5. Rolls BJ et al. Comparison of the effects of aspartame and sucrose on appetite and food intake. Appetite 1988; 11 Suppl 1:62-7
  6. Rolls, B.J., et al. Hunger and food intake following consumption of low-calorie foods. Appetite 1989; [pgs. 13-15]
  7. Sorensen LB et al. Sucrose compared with artificial sweeteners: a clinical intervention study of effects on energy intake, appetite, and energy expenditure after 10 wk of supplementation in overweight subjects. Am J Clin Nutr 2014; 100(1):36-45
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