Beneficios
Disfrute de la comida y la bebida... con sentido común
En nuestra sociedad de consumo, a menudo el hambre y la sed no son más que razones secundarias para comer y beber. Con frecuencia buscamos disfrutar de lo que nos gusta, aunque sólo tengamos tiempo de tomar una comida rápida o picar algo ligero. Hoy en día combinamos las necesidades básicas de la vida con conversación, un ambiente agradable y, quizás, la experiencia de probar alguna nueva delicia culinaria.
Los alimentos dulces siempre han sido uno de los placeres de la vida. Ante un sabor dulce, los bebés reaccionan con una expresión en la cara que dice “esto me gusta y estoy contento”. De hecho, los seres humanos y otros mamíferos sienten una preferencia innata por los sabores dulces. Y, dado que está en nuestros genes, a veces ni los argumentos más persuasivos son suficientes para convencernos de que no disfrutemos de algo dulce. Además, el sabor dulce siempre se ha utilizado como criterio para la selección de alimentos sanos, contribuyendo así a la supervivencia de la especie. Las sustancias amargas indican que debemos tener cuidado.
En el pasado, la mayoría de las personas raramente ingerían toda la energía que necesitaban realmente. Sin embargo, esta situación cambió radicalmente en el siglo XX, al menos en los países desarrollados. En la actualidad comemos más de lo que necesitamos y consumimos demasiados azúcares y grasas, mientras que la proporción de fibra y carbohidratos complejos en nuestra dieta es relativamente baja.
La única forma de endulzar los alimentos sin aumentar su aporte calórico es mediante la utilización de edulcorantes bajos en calorías. Hoy en día, muchas personas los utilizan habitualmente para endulzar el té o el café, y prefieren alimentos y bebidas con este tipo de edulcorantes.
Las personas que no quieren renunciar al sabor pero desean mantener una dieta equilibrada baja en calorías disponen en la actualidad de una amplia variedad de productos de gran calidad con poco aporte calórico.











